Page 11 - Revista Concapa
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                                                                                                           OPINION




















                                                                       MIS CONVERSACIONES CON DANI


                                                                        UN CUENTO DE




                                                       OTRA NAVIDAD







                                                                                    Juan Pablo Luque Martín


                  Mi  Dani,  que  cuando  se  acerca  Navidad,  se  en la copa. “Feliz Navidad”, decía. Bonito, el  portado bien, algo le tenían que haber dejado...
                  vuelve tierno. Que le gusta pensar en los que no.  más bonito del mundo. Era el suyo. Sólo suyo.
                  Así los llama él. Los que no: No escuchan, no  Como lo que le rodeaba.  Después de buscar sin encontrar nada, sentado
                  tienen, no sueñan…los que no. Hoy era el día.                     como siempre en su mesa, solo, cogió el lápiz
                  Tenía frio. Se acurrucaba medio dormido a mi  Faltaba para amanecer. Su padre y su madre se  con el que escribió lo de “Feliz Navidad” y en un
                  lado. Y quiso que la noche, la dedicáramos,  habrían acostado, dormidos, cerca de su árbol  trozo de hoja escribió: “Queridos Reyes Magos:
                  como  otras  muchas,  a  contar  un  cuento.  El  de navidad, y esperando sus regalos. Seguro  Os escribo esta carta para pediros perdón y de-
                  Cuento de los que no. Aquí os lo dejo a vosotros.  que algo habrían pedido para él. Debían estar fe-  ciros que no volverá a suceder. Sé que habéis
                  Por si apetece para esta Navidad que se acerca.  lices y nerviosos. Como él. Ese año se habrían  venido a mi casa, porque siempre vais a todas
                                                   portado muy bien. Como él. Aunque no hubieran  las casas del mundo. Que trajisteis lo que os
                  “Posó sus ojos donde la noche anterior queda-  estado. Con él. Ese año. Ni tampoco el otro.  pedí, los mejores juguetes del mundo. Y que
                  ron sus zapatos. Juntos, muy juntos, para que                     cuando lo íbais a dejar junto a mi árbol, el más
                  quien tenía que venir no se equivocara y supiera  Quedaba menos. Apenas se oía ruido en su ha-  bonito del mundo, os disteis cuenta que no es-
                  que esos y no otros eran los suyos. Aquella  bitación. Sólo viento. Y lluvia, que azotaba con  taba dormido. Que por culpa del frío, la lluvia y
                  noche era especial: no podían equivocarse. No;  dureza. Y frío. Y hambre. Y soledad. ¿Habrán lle-  los nervios, no me había dormido. Lo siento,
                  esa noche no. Demasiada ilusión, demasiado  gado? – se preguntaba. ¿Qué le dejarían en sus  queridos Reyes. No volverá a suceder. Os pro-
                  sencillo esperar todo un año a que por fin apa-  zapatos?  Decididamente,  no  se  dormiría.  No  meto que el año que viene me quedaré dormido,
                  recieran en su carroza de fiesta, luces, y guir-  tenía ganas, los nervios no le dejaban dormir. La  muy dormido, seré el más dormido de todos los
                  naldas para dejarle sus regalos...   noche estaba acabando como comenzó…   niños. Y esperaré con mi árbol, el más bonito
                                                                                    del mundo, y colocaré mis zapatos… nada fa-
                  No pudo dormir. Y lo intentó toda la noche. Ce-  Cuando clareaba, se levantó. Apenas despun-  llará. Lo prometo. Os quiere mucho, Fdo.: De
                  rraba sus ojos y los apretaba contra la almo-  taba el día. Descalzo, atravesó el pasillo y llegó  los que no.
                  hada.  Quedarse  dormido,  que  rápidamente  hasta la habitación donde estaba el árbol. Mucho
                  amaneciera, que esa noche pasara deprisa, muy  frío. Una habitación vacía. “Ya no están, se ha-  Y colorín colorado este cuento, de otra navidad,
                  deprisa. Sus amigos le habían dicho que no los  brán ido”. Su árbol se había caído con el viento.  se ha acabado. Dice Dani que le gustaría no
                  mirara, que si lo encontraban despierto, no ten-  Tampoco sus zapatos. Después de mucho bus-  tener que contarlo nunca más. Nunca más. Que
                  dría regalos. Bajarían por la chimenea hasta la  car los encontró vacíos, mojados por la cortina  nada fallara. Que al menos en estas fechas fué-
                  habitación donde había puesto el árbol de Navi-  de agua que había entrado por el cristal roto.  ramos más solidarios. Con los que tienen navi-
                  dad. Era bonito, el más bonito del mundo. Costó  Caos, un puro desorden. No había regalos. Nin-  dad, como nosotros, pero no tienen regalos. De
                  mucho hacerlo: cortar el árbol, traerlo hasta la  guno.  Los  buscaba  sin  parar.  Los  buscó  en  nosotros depende. Sólo de nosotros.
                  casa, buscar donde ponerlo... Sin figuras, sin  todos los rincones de la habitación. No era po-
                  guirnaldas, sin lazos, sin luces…un cartel a lápiz  sible, no había sido tan malo este año, se había  Feliz Navidad.




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